Pacha Terán y Saire Cachiguango, destacados líderes indígenas de Ecuador, han presentado ante el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, una serie de graves denuncias sobre la situación de los derechos humanos en su país. Su participación en este foro internacional busca visibilizar las violaciones y la represión que enfrentan sus comunidades, especialmente bajo el actual régimen.

Ambos líderes, pertenecientes al pueblo Kichwa Otavalo, han llevado sus testimonios y preocupaciones a la comunidad internacional, enfatizando la urgencia de sus demandas. Su presencia en la ONU es un acto de resistencia y una plataforma para alzar la voz por aquellos que, por temor a represalias, no pueden hacerlo.

La voz de la resistencia indígena en la ONU

La delegación ecuatoriana, compuesta por Pacha Terán, excandidata a la vicepresidencia, y Saire Cachiguango, defensor de derechos humanos, ha puesto de manifiesto un patrón de políticas de persecución, silenciamiento e incluso asesinato implementadas por el gobierno de Noboa. Estas políticas afectan directamente a los pueblos indígenas, quienes son blanco de la represión estatal.

Pacha Terán, con una trayectoria arraigada en la agricultura familiar campesina y la protección de recursos hídricos y semillas, milita activamente en la Unidad Popular, un partido de oposición. Su participación en asambleas y organizaciones comunitarias le ha permitido ser testigo y parte de eventos históricos como el paro nacional de 2025 y la consulta popular del mismo año, que han marcado la lucha indígena en Ecuador.

«Nuestras declaraciones en el marco del derecho internacional, todos los países miembros de las Naciones Unidas, son y tienen el derecho de participar en estos espacios. Hemos venido con el objetivo de poder dar a conocer lo que vivimos en el país.»

Testimonios de represión y lucha por la justicia

Saire Cachiguango compartió un testimonio conmovedor sobre los sucesos del 14 de octubre de 2025, cuando la provincia de Imbabura, específicamente el cantón Otavalo, fue escenario de una brutal represión estatal. Saire acudió en auxilio de sus compañeros indígenas, brindando medicinas y agua, pero recibió un disparo directo del ejército ecuatoriano que resultó en la amputación de su pierna izquierda. Tras nueve días en coma, despertó a una nueva realidad.

Su historia personal se ha convertido en un motor para su activismo. «Eso me ha dado valor para poder, para no callar, para alzar la voz del todos los compañeros, en donde, aún siguen con miedo de represalias por parte del estado», afirmó. Saire se ha involucrado en la defensa de los derechos colectivos y de la Madre Naturaleza, representando a la comunidad de Cotama, un pueblo de flauteros y artesanos.

Las denuncias presentadas por Pacha y Saire no se limitan a experiencias personales. Incluyen la negación de recursos económicos y médicos básicos, como vacunas, que han provocado la muerte de niños en Taisha. También se aborda el caso de la comunidad Kichwa Chawata, que enfrenta el desplazamiento forzado por intereses empresariales. La situación de los prisioneros políticos es alarmante: el alcalde Aquiles, Óscar Campoverde, y Gabriela Gallardo, una compañera con enfermedad terminal a quien se le niegan medidas sustitutivas, están encarcelados. Además, se reporta una epidemia de tuberculosis en las prisiones, donde muchos detenidos sin sentencia firme, conocidos como PPLs, son condenados a muerte por la falta de atención médica. El caso de Guido Perugachi, dirigente de la FENOCIN, quien sufre doble vulneración, también fue expuesto.

Pacha Terán también reveló que su familia ha sido víctima de acoso, con la agresión a su hogar en Ecuador, lo que subraya el riesgo que enfrentan al regresar al país. Esta campaña de estigmatización y persecución busca silenciar las voces disidentes.

Un llamado global contra la estigmatización y por la unidad

Más allá de las fronteras ecuatorianas, los líderes indígenas han abordado el creciente discurso antimigratorio en Europa y Estados Unidos. Este discurso, calificado por Pacha Terán como «racista» y «fascista», busca estigmatizar al migrante para asegurar mano de obra explotable.

«El mundo se ha desarrollado en base a migraciones durante toda la historia humana. Y las migraciones o los intercambios o las visitas, como se quiera llamar, ha permitido el enriquecimiento de conocimientos culturales, de tecnologías, de ciencias, etcétera, de un pueblo hacia otro.»

La cacería de migrantes en Estados Unidos, ejemplificada por las políticas de Donald Trump, donde se captura a personas por meras sospechas o rasgos faciales, sin deportarlas de inmediato, sino reteniéndolas en cárceles de pago y obligándolas a trabajos forzados, es una forma de esclavitud moderna. Ante esto, Pacha y Saire hacen un llamado a la solidaridad global y a la unidad de los pueblos migrantes, reconociendo su presencia histórica y la riqueza que aportan a la humanidad.

Las Naciones Unidas han recibido a los líderes ecuatorianos, enviando incluso una comisión especializada para reunirse con el Alto Comisionado. Este es un precedente significativo que permite que la voz directa de las comunidades indígenas resuene en los foros internacionales, con el respaldo de organizaciones como la Fundación Rosa Luxemburgo, la Fundación El Poder de una Warmi, Integración Ciudadana Suiza y el Cabildo Kichwa en Bélgica, entre otros. La lucha continúa, buscando justicia y respeto para los pueblos originarios de Ecuador.